Una maceta de cemento desactivado. Encontrado en la tierra, pensaríamos en geología, una temporalidad de millones de años. Pero es un producto que se compra, una especia de granito químico. Se fabrica un mueble de él, y se rellena de tierra y flores, como un eco de lo que no es. Rugosidad multicolor, de piedras encarceladas, que recuerdan el ruido de los ríos sin que nos importe. Instalados en grandes baldosas del mismo cemento siempre al sol.
El sol también luce sobre estos elementos de mi ciudad-jardín, dispersos en los más inesperados lugares. Son como floreros invertidos, no contienen nada, salvo que imagináramos un tiesto al revés, y unas flores que se desarollan sin luz, en la tierra espesa. Delante de los pasos de cebra, en el medio exacto de un camino atractivo, se hiergue. Es ligeramente más alto que esos floreros, y exactamento la mitad de nuesta altura, a la medida del hombre. Una textura que es como una adresse hacia nosotros
En esos mismos caminos marabillosos se suelen ver estas piezas de metal brillando. Se llaman barreras policiales, o Vauban. sus barillas verticales responden al ritmo de la gravilla sobre el cemento, sus destellos son un contrapié a la permeabilidad aparente del cemento
Te he visto llena de agua, contenedor de río. Mientras, desfilas el borde de las aceras, sobre la carretera. Su textura de plástico recuerda la ligereza. Camino y te encuentro a montones. mmmm mm mmm mmmmmmmmmmmmm mmm mmmmmmmhummmmmmmmmmmmmmmhmm mm mmm mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm